El pasado jueves 28 de setiembre en el Salón Dorado de la IM, en el marco de la 40º FIL, la Casa de los Escritores del Uruguay realizó la presentación del Premio Casa de los Escritores, que, como ya hemos expresado, será difundido en este espacio en los próximos días.

En la ocasión, Melba Guariglia, realizó un breve relato sobre nuestra historia. Tan emotivas palabras ameritan compartirlas en esta página.

Casa de los Escritores del Uruguay: preámbulo de su historia

 

Antes que nada voy a decir que agradezco la invitación que me ha hecho la Casa de los Escritores para que pudiera yo resumirles algunas de las primeras etapas de la historia de este lugar cálido que es la Casa de quienes buscan una silla más donde sentarse a una mesa para crear literatura, pero sobre todo una morada amplia y acogedora donde habitar con otros.

No sé si seré yo la mejor representante de todo esto que es, nada menos que la historia de una institución fundada hace 14 años, en todo caso, sí soy de las primeras y de las más fieles.

Lo que tengo que aclarar desde el comienzo es que no voy a hacer una relación de actividades desarrolladas a lo largo de estos años, sino simplemente reafirmar sus inicios, un preámbulo de su historia, como una memoria viva, y a destacar algunos de los logros o acciones que muestran claramente su perfil de casa abierta a la literatura y a la sociedad.

 

En julio de 2002, un grupo de escritores y escritoras comenzamos a organizarnos como respuesta al momento crítico que vivía nuestra sociedad, la crisis tocaba fuerte a todos los sectores de la población, y como siempre más a los sectores empobrecidos. Por lo tanto, nuestra actitud fue espontánea, a Carlos Liscano, en primera instancia, se le ocurrió la idea de intercambiar propuestas, para paliar esta situación, a través de correos electrónicos, y así, los que usábamos ya este medio, pudimos hacer algo para empezar a actuar, decía él, por lo menos empezar “a no ser indiferentes”.

La dificultad para quienes ejercemos este oficio de escribir es que no teníamos ni la menor organización, muchas ideas y buenos deseos, pero no sabíamos ni quiénes éramos, ni cuántos, ni si teníamos algo más en común que el deseo o el hábito, o el oficio, digo yo, de escribir. Algunos, acostumbrados a una solitaria tarea de creadores, a veces, hasta cierto punto alejados de la realidad.

Fue así que surgió una primera actividad que llamamos Letras por kilo, en setiembre (de 2002), que consistió en que a cambio de nuestro trabajo escrito en libros, folletos, revistas, etc., se aportaran alimentos no perecederos para los merenderos populares de Montevideo, aun cuando estos no alcanzaran más que para unos días. La actitud y el compromiso constituían ya un aporte efectivo, provechoso también para nosotros mismos. Entonces, aprovechamos la Feria Internacional del Libro que se desarrollaba en el Latu para acopiar los productos.

Esa primera actividad nos acercó a escritores y escritoras, tanto a los más conocidos o reconocidos, que no es lo mismo, como a los nuevos, y a quienes sentían el interés de escribir sin descuidar su entorno. Una segunda Letras por kilo, después, reunió en una lectura memorable a Idea Vilariño, Milton Schinca, junto a otros, y se realizó un original remate de poesía.

Ese verbo tan usado, compartir, logró, a través de sucesivos intercambios por correo y en reuniones de boliche, la mayoría de estas en la Taberna del Sol, que en noviembre de ese año se concretara un Encuentro bajo una gran carpa en el Parque Rodó, cedida por la IMM. A ese Encuentro lo llamamos Las letras tienen la palabra, y a él fueron convocados numerosos escritores sin exclusiones, intentando tomar un espacio y hacerlo nuestro, con aristas definidas en cuanto a intereses sin descuidar el entusiasmo para seguir creando. Se expusieron, ante casi 100 personas, más de diez ponencias, o exponencias, como diríamos, de autores y autoras uruguayas, residentes en Montevideo, en el interior y en el exterior también, relacionadas con una materia en común: la escritura.

A partir de esa experiencia, con mesas de discusión durante dos días enteros, en un diálogo fructífero, germinó la idea de construir una Casa donde cobijarnos para cubrir esa necesidad de no aislarnos, sentarnos en torno de una mesa, tomarnos una, leer un libro, disfrutar y reflexionar de un intercambio de ideas sobre el momento actual de la literatura, de la política, del mundo, y de todo aquello a lo que no somos ajenos.

Se eligieron directivas y comisiones para organizarnos en forma más permanente y eficaz, en vías a un organismo que nos interprete, nos contenga, nos exprese y nos represente, decíamos.

Las actividades se fueron sucediendo: se efectuaron donaciones a bibliotecas populares de Montevideo y de Maldonado, lecturas en ferias de libros de Montevideo e interior, con venta y exposición de autores, declaratorias públicas.

Se realizó un homenaje al extinto poeta Juan Carlos Macedo, en Migues, su ciudad, junto a fuerzas vivas de la comunidad, al que concurrió un grupo de poetas. Le siguió el Primer Encuentro de literatura de Mujeres, que reunió durante tres días a escritores y escritoras, críticos y pensadores, de Uruguay y Argentina, junto a artistas de distintas ramas, en una experiencia enriquecedora, de la cual queda un libro de actas editado por Banda Oriental: La palabra entre nosotras.

En cada reunión surgían nuevos desafíos: ciclos periódicos de charlas en La taberna del sol, la Movida Onetti, en Colonia, con la participación de viuda e hija del escritor, también durante dos días, con lecturas públicas y mesas de intercambio, sumadas a otras actividades que nacían como parte del deseo de conocer y conocernos, e ir aprendiendo de ese cruce entre ser y hacer, crear y socializar.

Así se fue fundando, con el esfuerzo y el entusiasmo de un grupo, una Casa en compromiso con la cultura del país, en particular con la literatura, bajo un esquema de defensa de derechos humanos, de diversidad y solidaridad, respeto a las diferencias, interactuando con las distintas ramas del arte, con la imaginación y la realidad.

Decía Liscano, en el momento de la fundación: “La palabra moldea al escritor y a quien la recibe. El Uruguay es también el relato que sucesivas generaciones de hombres y mujeres han hecho como consuelo, como deseo, como cobijo”. Por eso la Casa nuestra es sobre todo un centro de cultura, con la mayor amplitud de puertas y ventanas, con vocación de abrirse a un encuentro de pares en todo el país, y si fuera posible, como se planteara en la inicial carpa del Parque Rodó, con otros que están lejos.

El 15 de junio de 2003, en Montevideo, nos reunimos esta vez en la sala mayor del Teatro El Galpón para declarar constituida la Casa de los Escritores del Uruguay.

“Bienvenidos a la Casa que no existe, bienvenidos a Utopía, que es el lugar natural de la literatura", decía Carlos Liscano en la carta fundacional.

 

Pero la Casa no fue solo sus inicios, aunque la unidad y la necesidad fue el motor, esta comenzó a asentarse a través de los contactos que nos permitieran conseguir una casa con techo y paredes, no depender de un boliche y sus horarios o del estado del tiempo para reunirnos. Requeríamos un lugar de pertenencia que nos ayudara a continuar imaginando y al mismo tiempo a consolidarnos como grupo.

Entonces, empezó la verdadera construcción, la que se hace todos los días con ladrillos, clavos y pintura, con manos más rústicas que las que utilizan el lápiz o las máquinas de escribir o la pc, con mente amplia y confianza mutua. Si bien el pilar fue Carlos Liscano, nuestro gran arquitecto, otros más estuvieron arrimando baldes y cables para ordenar un espacio que nos cediera la IMM en el Mercado de la Abundancia. Un espacio que era solo eso, un lugar vacío, un sitio abandonado donde los puestos vecinos amontonaban sus trastos inservibles. Hubo que poner piso, paredes, vidrios, techos, que fueron lloviéndose hasta que tuvieron la dignidad que buscábamos para decidir residir en una sencilla pero verdadera casa de letras.

De la mano de Mario Delgado Aparaín que estaba en la Dirección de Cultura de la IMM, fuimos obteniendo recursos que nos fueron afirmando en el piso del Mercado de la Abundancia, en el nivel 1, al fondo a la izquierda, con un cartel ostentando un logo creado por Maca, y sobre todo con el trabajo continuado de los que de una u otra manera sostenían las columnas que cimentarían la base sobre la cual instaurar nuestra Casa.

Con esa estructura básica comenzamos una nueva directiva, se iniciaba ahora la de armar un lugar que ya no parecía tan desolador, menos aún con la memoria de los resultados obtenidos en esfuerzos de conjunto.

Poco a poco, y con la colaboración de APU, obtuvimos algunos muebles, y fuimos adquiriendo bibliotecas, mesas y sillas, tv, dvd, grabador, cámara, micrófonos, aire acondicionado, donde hospedarnos cómodamente para leer, escribir, archivar nuestras voces y amparar nuestros libros.

En el 2005 se realizó el Primer Concurso de Poesía Inédita, coordinado con AEBU, con la publicación de libros de los ganadores, antecedente de los posteriores concursos para jóvenes en poesía y narrativa, que la Casa convoca año a año, como ahora, con el premio de la publicación.

Otra importante actividad fue organizada y llevada a cabo con éxito: el Homenaje a Federico García Lorca, durante tres días con disertaciones, mesas redondas, películas, teatro, canto y lecturas, en coordinación con la Biblioteca Nacional y el CCE, que fue un despliegue de historia y arte. Fue colocada una placa en la plaza Margarita Xirgu, calle García Lorca, en el Prado, en homenaje al poeta en conjunto con la Junta Departamental de Montevideo.

Y empezó a funcionar los días jueves la Casa Tomada, un lugar donde leernos y comentar nuestros textos, y fuimos constituyéndonos con todos las fortalezas y debilidades que esto encierra.

Se establecieron los reglamentos y estatutos y se comenzaron los trámites para obtener la personería jurídica.

Comenzamos a celebrar el Día de la Poesía, con lecturas paralelas en diversos boliches de Montevideo, centralizado después en la Casa del Mercado como todos los años subsiguientes hasta ahora, se iniciaron presentaciones de libros e intercambios culturales con invitados uruguayos y residentes, así como quienes estaban fuera del país y llegaban en esa oportunidad.

Se realizaron las Fiestas Mayas en conjunto con la Biblioteca Nacional, con lecturas en librerías de la calle Tristán Narvaja, haciendo peatonal la primera cuadra con stand de venta de libros. Empezaron los talleres literarios de lectura y de creación, debates, lecturas, conferencias, exhibición de filmes, audios y videos, y pasaron en esos primeros años más de 300 invitados y muchos más participantes en el local de la Casa.

En esa época se logra establecer un convenio con la Intendencia Municipal de Montevideo en el cual se coordina el ciclo de “La ciudad y los libros”, con 25 autores invitados a diversos centros educativos y bibliotecas populares de Montevideo cada año, convenio que fue renovándose y acrecentándose en recursos directiva tras directiva. El cierre de esta primera actividad culminó en el Cabildo con una feria de libros de editoriales pequeñas.

A estas tareas colectivas y al proyecto de dignificar la labor de los trabajadores de la escritura, la casa virtual comenzó a emitir boletines electrónicos, a tener su propia página web con el fin de comunicarnos más fluidamente y trascender las fronteras de la capital y del país. Para conocernos y acercarnos entre quienes escribimos, los de allá y los de más allá, junto a nuestros amigos y amigas de la cultura.

Con el apoyo del MEC, fue coordinado y realizado un gran proyecto: Un solo país, que consistió en una Feria de libros y lecturas itinerantes por departamentos y ciudades (Canelones, Maldonado, Bella Unión, Melo, Salto) junto con actividades artísticas, en conjunto con autoridades de la enseñanza de cada lugar. Todo esto para seguir ampliando las perspectivas de llegar a todos los rincones del país, incluso a las cárceles.  

 

Otra actividad a destacar fue la donación de la biblioteca de poesía de Ruben Castillo, por parte de su viuda, Cecilia Pérez, y el homenaje posterior realizado al conductor, lo cual propició la creación de una biblioteca de autores uruguayos con los libros de los integrantes de la Casa y los que pudieran adquirirse a medida que fueran emergiendo. Para esto fue necesario catalogar y archivar un valioso material con que cuenta la Casa para su consulta.

 

También se realizó un homenaje a Liber Falco realizado en el barrio Jacinto Vera con intervenciones, lecturas y música, y otro homenaje, junto a APU y la Junta Departamental, al maestro periodista y escritor Julio Castro a treinta años de su desaparición, descubriendo una placa nombrando al Pasaje junto a la Casa de los Escritores: "Pasaje de las Artes, Maestro Julio Castro".

Otros homenajes fueron a Jorge Meretta, Fucho Mussitelli, Nelly de Perino y Selva Casal, y una evocación y homenaje colectivo a Miguel A. Cabrera (Cabrerita), coordinado a través de numerosas instituciones, en el local de la Casa.

 

El papel del idioma español, el libro y las ediciones tuvieron su espacio, entre otros temas e invitados de aquí y del exterior, y participamos en diversas delegaciones en Asamblea de la Cultura, Consejo Nacional de la Cultura, Plan de Lectura del MEC, Fondos de Incentivo Cultural, en Literatura y Tango, Festival Internacional del Tango, Jornadas de Literatura y Jóvenes, Poesía Charrúa, Ejemplos de escritura en Braille, y lecturas en escuelas públicas.

 

En uno de los períodos se puso énfasis en el tema de la Literatura y el poder, con invitados especiales, donde también se abordó el tema del idioma, y la necesidad de aportar y reconocer la literatura latinoamericana.

 

En estos años pasados se han incentivado mayores intercambios con diversas instituciones tanto públicas como privadas, de acuerdo a los proyectos de cada nueva directiva, y realizado múltiples y variados temas y actividades, que día a día enriquecen el acervo cultural de la Casa.

Entre ellos la participación en esta Feria Internacional del Libro que ha permanecido en una constante de actividades en su stand, con la difusión de libros de autor y de pequeñas editoriales que no tienen su propio lugar de exhibición, y que mucho agradecemos.

De hecho, la historia siempre es una referencia necesaria para continuar y reafirmar cada paso en la recreación y creación de un nuevo relato.

Como siempre, en la historia no está todo lo que ha sucedido, ni el sinnúmero de personas que contribuyeron a construirla, ni cada discusión apasionada, ni cada esfuerzo sostenido, ni cada ausencia o pérdida irremplazable, es solo una síntesis subjetiva de una memoria que merece ser recordada, más aún por aquellos que creemos en que sin ella no hay forma de crear una identidad capaz de continuar un camino en común.

Hoy, como una parte pequeña de su historia, los invito a pasar a la Casa de hoy, la de cal y canto, donde nos reunimos a buscar respuestas a tantas realidades, pero también al lugar de la imaginación, donde seguimos construyendo con humildad la morada de las palabras.

 

Melba Guariglia

Montevideo, setiembre de 2017

40 Feria Internacional del Libro

 

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