Día del Futuro 28.11.2013


(POESÍA Y FUTURO)
Si pensamos en el futuro es natural que tengamos más preguntas que respuestas, y no es lo mismo el futuro inmediato al mediato, del que no hay pronóstico que valga dada la velocidad de los cambios.
El futuro se puede perfilar, predecir, pronosticar, vaticinar, pero ni los llamados vates, tan cercanos, son capaces de hacer afirmaciones sobre cómo será este, menos en algo tan abstracto e inasible como la poesía.
Tal vez algunos teóricos de la literatura puedan tener más aproximaciones por medio de sus análisis, pero los que hasta ahora han pronosticado fines, aun de la historia, todavía no han podido desafiar a las constantes modificaciones que se producen en el arte ni a sus básicas permanencias.
Tampoco podemos definir lo que es considerado poesía pues podríamos obtener una definición por cada poeta y correríamos el riesgo de quedarnos sin ninguna, o peor aún, caer en lugares comunes como el de "poesía eres tú".
Algunos afirman que la poesía no es democrática, y ostentan su carácter elitista en el que se incluyen, otros, que ella es la más popular de las ramas de la escritura, en la que también entran, y en esa falsa oposición se debaten juicios y jueces.
Lejos de esto, creo que si tratamos de encasillar a la poesía, ella misma saldrá huyendo de su jaula y será más difícil encontrarla. La cosa está en otra parte.
Con estas salvedades trataré de reflexionar con ustedes, desde mi triple lugar de lectora, autora y editora de poesía, sobre algunos temas que me parece que sería interesante debatir.
En principio, creo que podríamos intentar abordar dos aspectos, para desmitificar la idea de poesía y también de futuro:
1.    La Poesía que se escribe
2.    La  Poesía que se vende

1.    Siempre se escribió poesía, aun antes de Gutemberg, escrita u oral, la poesía existió y existe con una fuerza que solo en casos de censura exterior o interior se aminora en intensidad.

Actualmente se escribe mucha poesía, lo dicen la cantidad de ediciones de autor que proliferan por ahí, de poemas en internet, los blogs, ebooks  y las numerosas páginas web con poemas escritos.

También hay publicaciones no publicadas: por ejemplo, los numerosos ciclos de lecturas, más en Montevideo que en el interior pero también allí, que dan cabida a autores no éditos, pero que hacen públicos de esa manera sus textos, y también las performances, los audiolibros, los cds, etc. donde aparecen autores, algunos ya editados, pero con trabajos inéditos que optan por esta forma de comunicarlos.

Otra medida de la poesía actual nos la da la cantidad de talleres literarios en todo el país, a donde acuden aspirantes a escritores que escriben por lo general poesía, o sienten el deseo de llamarse poetas.
Y los numerosos textos presentados a los concursos de poesía.

En mi caso, como vieja lectora de poesía, no encuentro la misma ebullición que hubo en los años 60 y principios del 70 donde la poesía de múltiples autores aparecía impresa en revistas, diarios y suplementos. Es decir, según mi opinión, se escribe mucha poesía aunque no tanta es difundida, independientemente de su calidad, que es otro tema.


2.    Otra cosa es la poesía que se vende. Más de una vez pedí a sociólogos que hicieran una investigación sobre este tema complejo, porque no hay estadísticas al respecto, especialmente en: ¿Qué tipo de libro de poesía es más vendido? ¿Cuántas publicaciones por año se editan o venden en el género poesía en todo el país? ¿En qué formatos o en qué soportes? En fin, y muchos otros detalles que no diagnostican claramente la realidad actual de los libros de poesía, salvo nuestras intercambiadas y relativas percepciones. Y digo complejo porque este tema como dije está asociado a otros que requerirían otras mesas, por ejemplo: la poesía que se lee.
Sabemos que no es lo mismo la poesía que se lee que la poesía que se vende, aun cuando con un sentido de mercado esto tendría que estar íntimamente relacionado. ¿Es que no se vende o no se lee?
Pero la poesía se lee sí, estoy convencida que la poesía se lee aunque no se venda, y se lee más que se escucha, porque hay una red interpersonal que permite intercambios de libros entre poetas y hasta la crítica de ellos se ejerce en los mismos ciclos literarios, en talleres, en presentaciones, o en la casa de algún poeta donde se regalan los libros.
Lo que falta por leer de poesía fuera de esos círculos literarios o de los amantes de la poesía tiene que ver con la forma de educar en ese tipo de lectura, los programas de las escuelas, de secundaria, de los medios, en fin, un asunto a considerar en el futuro de más largo plazo, desde las políticas culturales y comerciales en torno de la poesía, el desarrollo de una crítica especializada, la difusión y la distribución a mayor nivel.
Ahora bien, un punto a considerar es esta costumbre de regalar libros de poesía, está aparentemente reñida con la idea de vender.
Y ahí viene el tan manido "la poesía no se vende porque no se vende", tomado del poeta argentino Guillermo Boido. La idea de vender en esta consigna parece asociada a que ella no es corruptible. ¿Es que la narrativa sí lo es? ¿Podrá seguir existiendo la poesía fuera del mercado?
En mi caso, ahora como editora solo de poesía, tiro algunos números para no seguir especulando. Digo que la poesía de Ático Ediciones, mi pequeña editorial, no se vende de ninguna manera. Es dar espacio, es cometer pasión por los libros, es poetizar la relación con el mundo con él y a pesar de él.
En un catálogo de 30 títulos donde hay poetas de diversos estilos y reconocimientos, todos ellos pagan su publicación y muy pocos son los que recuperan la inversión. Los tirajes promedian los 300 ejemplares, muchos de los cuales permanecen en pilas en casas de los autores, salvo regalos o donaciones a bibliotecas o asociaciones culturales. Otros pueden llegar a exhibirlos en ferias de libros, apoyados por las editoriales pequeñas, o a distribuidoras que los depositan por primera vez en las librerías donde permanecen por mucho tiempo.
Está también el tema de las librerías, eslabón de una cadena. Están aquellas que no reciben libros de poesía si no es por medio de una distribuidora o de algún contacto, ni siquiera en consignación, otras que sí los reciben en consignación pero no los exhiben más que el primer día del arribo de la nave poética. Otros más los sucuchan en el lugar más lejano de los best-sellers y casi nunca aparecen en las vidrieras. Más que rechazo, los poetas, y aquí se me mezcla la autora, sentimos una cruda indiferencia hacia nuestro trabajo.
La ausencia de una crítica literaria o periodismo cultural en los medios (prensa escrita, radio y tv) sobre la poesía uruguaya, que no sean los ya consagrados, salvo honrosas publicaciones, no contribuye a hacer posible un mayor conocimiento de las obras publicadas.
Como parte de un grupo de editores independientes, Ático y otras cuatro pequeñas editoriales logramos por fin una librería sin fines de lucro, donde podemos contar con un espacio seguro para nuestros libros: La Nacional, librería de la Bibna, que ya está en funcionamiento pero esperamos inaugurarla oficialmente en marzo con el auspicio y apoyo de Carlos Liscano.

En suma, para pensar y debatir:
- en el futuro la poesía seguirá siendo un "arma cargada de futuro", diversa, en la medida en que la voz sea tan libre que pueda llenar estantes en cualquier soporte tangible o virtual, cada vez en mayores espacios y con públicos masivos
- en la poesía oral y en la música de los textos está también el arte de la música que la recrea, por allí puede haber otro camino a transitar que ya se está dando pero que parece estar en carrera
-en la cooperación de editoriales independientes para llevar a cabo una distribución lo más igualitaria posible, puede estar la posibilidad de que el libro como tal y la difusión de su lectura no se pierdan
-en la integración de las artes, con la humildad que implica la no exclusión parece que podrá continuar existiendo un futuro lleno de poesía.

"Poesía necesaria como el pan de cada día" sigue siendo una consigna a pesar de los tiempos y los ahora. Creo que siempre habrá gente que quiera leer poesía aunque no esté en los primeros puntos del rating, y también creo que siempre habrá poetas o no que decidan editar poesía aunque esta "no se venda" en el doble sentido. Esto significa que siempre habrá alguien que se le ocurra escribir poesía e intente llegar a otros a través de ella, y también que dentro de una estética y ética se pueda transformar al mundo para convertirlo en poesía.

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